En Relojería Jesús Sánchez llevamos años dedicándonos a la reparación y restauración de relojes, recuperando mecanismos que, en muchos casos, guardan tras de sí décadas e incluso siglos de historia. Sin embargo, hay proyectos que, por su complejidad y su valor patrimonial, representan un desafío especialmente significativo.
Uno de ellos ha sido nuestra colaboración con el Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat (MuVIM), que confió en nuestro taller para devolver a la vida once antiguas maquinarias de relojería francesa que llevaban años almacenadas y fuera de funcionamiento.
Un trabajo minucioso en el que la experiencia, los conocimientos de relojería tradicional y la precisión artesanal han sido fundamentales para recuperar una parte del patrimonio relojero valenciano.
Pero ¿qué hay detrás de una restauración de estas características? ¿Cómo se consigue que un mecanismo de más de un siglo vuelva a marcar las horas?
En esta entrevista compartimos el proceso, los retos y algunas de las experiencias que nos ha dejado este proyecto.
Un proyecto para recuperar nuestro patrimonio relojero
¿Cómo surgió la oportunidad de colaborar con el MuVIM?
En octubre, responsables del museo se pusieron en contacto con nuestro taller para plantearnos un proyecto muy especial. Disponían de varias maquinarias antiguas que llevaban muchos años almacenadas y querían saber si sería posible restaurarlas para que volvieran a funcionar.
Tras conocer la propuesta y valorar las características de los mecanismos, comenzamos a trabajar en su recuperación.



¿De dónde proceden los relojes de la exposición?
Los relojes pertenecen a diferentes dependencias de la Generalitat Valenciana y de la Diputació de València.
Cinco de ellos ya se encontraban en funcionamiento, mientras que las once maquinarias que llegaron a nuestro taller llevaban años almacenadas en dependencias de la Diputació.
¿Qué tipo de relojes forman parte de la colección?
La exposición reúne una colección de 20 relojes franceses de sobremesa, principalmente del siglo XIX.
Son piezas representativas de la tradición relojera francesa de aquella época, muchas de ellas equipadas con la conocida maquinaria París: un mecanismo mecánico de cuerda manual, accionado mediante muelles reales y regulado por un sistema de escape con péndulo.
Algunos de estos relojes incorporan, además, mecanismos de sonería que permiten anunciar las horas y las medias horas.
El reto de devolver la vida a mecanismos centenarios
¿En qué estado llegaron las maquinarias al taller?
Su estado era bastante delicado. Habían permanecido almacenadas durante muchos años y algunas estaban incompletas o presentaban daños importantes.
Encontramos péndulos y llaves que faltaban, muelles reales rotos, componentes deteriorados y mecanismos que habían dejado de funcionar. A todo ello se sumaban la suciedad acumulada, los lubricantes resecos y el desgaste propio del paso del tiempo.
Cada maquinaria presentaba problemas diferentes, por lo que fue necesario estudiar individualmente su estado antes de determinar cómo intervenir.
¿Qué diferencia existe entre reparar y restaurar un reloj antiguo?
Aunque puedan parecer conceptos similares, existe una diferencia importante.
Reparar un reloj consiste, principalmente, en solucionar una avería para recuperar su funcionamiento. Restaurar, en cambio, implica ir mucho más allá: recuperar el mecanismo respetando al máximo su construcción original, su historia y su autenticidad.
En este proyecto hemos procurado conservar todas las piezas originales que ha sido posible. Cuando algún componente faltaba o estaba demasiado deteriorado, hemos recurrido a piezas procedentes de otras maquinarias de características y época similares.
En determinados casos, incluso ha sido necesario fabricar piezas artesanalmente en nuestro propio taller.
¿Hubo alguna maquinaria especialmente complicada?
Sí. Una de ellas nos planteó dificultades prácticamente hasta el momento de la inauguración.
Presentaba varias piezas dañadas y conseguir que funcionara de manera correcta y fiable exigió muchas horas de trabajo, comprobaciones, pruebas y ajustes.
En relojería antigua, lograr que un mecanismo vuelva a ponerse en marcha es importante, pero también lo es garantizar que su funcionamiento sea estable.



El trabajo artesanal detrás de cada restauración
¿Cómo comienza la restauración de un reloj de estas características?
El primer paso es realizar una inspección general que permita identificar los problemas más evidentes, sin embargo, el verdadero estado de una maquinaria no se conoce hasta que se desmonta completamente.
En su interior pueden aparecer desgastes, pivotes dañados, holguras, aceites endurecidos o reparaciones anteriores que no resultan visibles desde fuera, por eso, antes de intervenir, es imprescindible observar, documentar y estudiar el mecanismo.
¿Cuál es el proceso de restauración?
Una vez realizada la primera evaluación, comenzamos el desmontaje ordenado de la maquinaria. Cada componente se revisa individualmente para comprobar su estado y determinar si necesita limpieza, reparación, ajuste o sustitución.
Después llega una de las fases más laboriosas: la limpieza de todas las piezas, utilizando procedimientos y productos adecuados para cada material, a continuación se realizan las reparaciones necesarias, se lubrican los puntos correspondientes y se vuelve a montar el mecanismo.
El proceso termina con la regulación y las pruebas de funcionamiento, que permiten comprobar que todas las piezas trabajan correctamente.
¿Qué partes suelen necesitar más atención?
Principalmente aquellas que están sometidas a rozamiento continuo, como los pivotes, centros, ruedas, barriletes, el sistema de escape o los mecanismos de sonería.
Hay que tener en cuenta que hablamos de relojes que han funcionado durante muchísimos años. El desgaste se acumula progresivamente y, cuando no se ha realizado un mantenimiento adecuado, puede llegar a provocar daños importantes.
¿Se intenta conservar siempre el mecanismo original?
Por supuesto. Una de nuestras prioridades es preservar el mayor número posible de componentes originales.
La sustitución de una pieza únicamente se plantea cuando está demasiado deteriorada, ha desaparecido o resulta imposible garantizar el funcionamiento del mecanismo manteniéndola.
Conservar la autenticidad de cada reloj es una parte fundamental de cualquier restauración patrimonial.



Cuando cada segundo vuelve a contar
¿Qué fue lo más difícil a la hora de conseguir que los relojes recuperaran su precisión?
Una de las mayores dificultades fue trabajar únicamente con las maquinarias, sin disponer de las cajas originales. Mientras nosotros restaurábamos los mecanismos, las cajas estaban siendo intervenidas por el servicio de Restauración y Conservación de la Diputació. Esto suponía un reto añadido, porque una maquinaria puede funcionar perfectamente sobre el banco de trabajo y comportarse de manera diferente una vez instalada en su caja definitiva.
Factores como la nivelación, la posición del péndulo, el escape o la sonería pueden influir en su funcionamiento, por ese motivo, la regulación final de los relojes, una vez instalados, fue especialmente importante.
¿Habéis descubierto algún detalle curioso durante el proceso?
Al desmontar una maquinaria antigua siempre pueden aparecer pequeños testimonios de su historia.
Marcas de fabricantes, numeraciones, modificaciones o reparaciones realizadas hace décadas nos permiten conocer aspectos del recorrido de cada reloj.
Son detalles que normalmente permanecen ocultos y que forman parte de la personalidad de estas piezas.
Una exposición que no solo se contempla, también se escucha
¿Qué hace especial a esta exposición?
Lo que la diferencia de muchas otras exposiciones es que estamos ante una colección de relojes en funcionamiento.
Un reloj puede admirarse por la belleza de su caja, sus figuras o sus elementos decorativos, pero fue creado para medir el tiempo. Cuando su péndulo comienza a moverse, escuchamos el escape y vuelven a sonar sus campanadas, recuperamos una parte esencial de su identidad.
Para mantener los relojes en marcha durante la exposición, ha sido necesario darles cuerda todas las semanas.
¿Qué aporta al visitante escuchar el sonido original de estos mecanismos?
Es una experiencia que un reloj detenido difícilmente puede transmitir. Escuchar el tic-tac, observar el movimiento de las ruedas o reconocer el sonido de sus campanadas nos conecta directamente con las personas que convivieron con esas piezas hace más de un siglo.
En cierto modo, volvemos a escuchar los mismos sonidos que acompañaron la vida cotidiana de otras generaciones.
Mucho más que una restauración
¿Qué habéis aprendido de este proyecto?
Aunque llevemos muchos años dedicándonos a la relojería, cada mecanismo antiguo continúa enseñándonos algo nuevo.
No existen dos restauraciones exactamente iguales. Cada reloj presenta dificultades particulares, intervenciones anteriores y una historia propia.
Este proyecto nos ha permitido trabajar con piezas de gran valor histórico y contribuir a un objetivo que consideramos especialmente importante: conservarlas para que el público pueda volver a contemplarlas en funcionamiento.
¿Qué se siente al devolver la vida a mecanismos que llevaban tantos años detenidos?
Es una satisfacción enorme.
Cuando recibes una maquinaria deteriorada, incompleta o completamente parada y, después de muchas horas de trabajo, vuelves a escuchar su tic-tac, resulta difícil no sentir algo especial.
Sabes que ese mecanismo estuvo funcionando hace muchísimos años, que en algún momento dejó de hacerlo y que ahora puede volver a ponerse en marcha gracias al trabajo realizado.

¿Qué importancia tienen estos relojes para el patrimonio valenciano?
Más allá de su valor técnico y artístico, son piezas que han formado parte de diferentes dependencias de las instituciones valencianas. Su conservación permite proteger una pequeña parte de nuestra historia y conseguir que vuelvan a funcionar significa que ese patrimonio no queda reducido a un objeto guardado en un almacén o expuesto en una vitrina, sino que recupera la función para la que fue creado.
La importancia de conservar nuestros relojes antiguos
¿Por qué es importante revisar un reloj aunque todavía funcione?
Uno de los errores más habituales es pensar que, mientras un reloj siga funcionando, no necesita mantenimiento. Con el paso del tiempo, los lubricantes pierden sus propiedades, se resecan y dejan de proteger adecuadamente las piezas. Al mismo tiempo, se acumulan polvo y suciedad.
Si el mecanismo continúa funcionando en esas condiciones, aumenta la fricción y pueden producirse desgastes que habrían podido evitarse mediante una revisión preventiva. Por eso, siempre es preferible realizar un mantenimiento periódico antes de esperar a que aparezca una avería importante.
¿Cada cuánto tiempo debería revisarse un reloj mecánico antiguo?
No existe una periodicidad única para todos los relojes. Depende de factores como su antigüedad, estado de conservación, frecuencia de uso y condiciones ambientales. Lo importante es realizar controles periódicos y prestar especial atención a los mecanismos antiguos de mayor valor histórico o sentimental.
¿Qué consejo daríais a alguien que tiene un reloj antiguo guardado desde hace años?
Nuestro principal consejo es que no intente ponerlo directamente en funcionamiento después de haber permanecido detenido durante mucho tiempo.
Lo recomendable es comprobar primero su estado y valorar si necesita una revisión. En nuestro taller recibimos relojes que han permanecido guardados durante décadas y que, con una intervención adecuada, pueden recuperarse y continuar funcionando durante muchos años.
Porque un reloj antiguo no es simplemente un objeto que marca las horas. En muchos casos, es una parte de nuestra historia familiar, un recuerdo que ha pasado de generación en generación y que merece ser conservado.


El tiempo continúa
La restauración de estas once maquinarias para el MuVIM ha sido mucho más que un trabajo técnico. Ha supuesto la oportunidad de recuperar mecanismos históricos, preservar el conocimiento de la relojería tradicional y contribuir a que una parte del patrimonio valenciano vuelva a cobrar vida.
Detrás de cada reloj restaurado hay horas de observación, paciencia, precisión y trabajo artesanal. Un oficio en el que cada pequeño componente importa y donde la experiencia sigue siendo tan valiosa como las herramientas.
Desde Relojería Jesús Sánchez queremos agradecer a todas las personas e instituciones que han hecho posible este proyecto, desde quienes confiaron en nuestro trabajo hasta quienes han colaborado en las diferentes fases de la exposición.
Porque restaurar un reloj antiguo no consiste únicamente en conseguir que vuelva a funcionar. Es permitir que su historia siga avanzando, segundo a segundo.
